6 hábitos que pueden que te estén estancando

Pérdida de peso

Motivos del estancamiento y cómo evitarlo

Uno de los motivos más frecuentes suele ser porque puede que no elijamos de forma adecuada las cantidades o proporciones de los alimentos de nuestra dieta. Existen muchos alimentos que son saludables desde el punto de vista nutricional, pero también debemos tener en cuenta que para bajar de peso tenemos que asegurarnos de que las calorías totales consumidas a lo largo del día sean menores que la energía que gastamos. 

1. Si salimos a comer muchas veces fuera de casa

Es más común que exista la posibilidad de que no sigamos nuestro plan de alimentación saludable, y que no siempre hagamos las elecciones de comida más adecuadas. Por una parte, porque existe el factor de la “tentación”. Es más fácil que caigamos en el consumo de alimentos que son menos saludables porque los tenemos más accesibles o porque muchas veces no nos es posible elegir algo que sea realmente saludable (o bien porque se pide para compartir o porque los platos son más calóricos de por sí: porque les han añadido mucho aceite, salsas…).

2. Una mala gestión de la alimentación emocional

Este tipo de hambre es la que experimentamos cuando sentimos la necesidad de ingerir un alimento de forma impulsiva e incontrolada, porque no sabemos gestionar las emociones (tristeza, aburrimiento…) o una situación concreta de otra manera que no sea recurriendo a la comida. Y, cuando la experimentamos, solemos tener más apetencia por alimentos que generalmente son menos saludables (altos en azúcares, grasas…), debido a que éstos suelen provocar mayor satisfacción tras su consumo. Algo que puede resultar de gran ayuda es redirigir la situación encontrando una actividad con las que disfrutemos, con la que mantengamos nuestra mente ocupada, y con la que sintamos que nos aporta un estado de ánimo positivo. Como por ejemplo: hacer deporte, leer un libro, salir a dar un paseo…

3. No descansar bien

Por una parte, si no tenemos un buen descanso, puede provocar que haya un desequilibrio en las hormonas que regulan el apetito, por lo que controlaremos peor nuestra saciedad y habrá un mayor riesgo de padecer sobrepeso y/u obesidad.  Además, se ha visto que si no dormimos lo suficiente, es muy común que aumenten nuestras ganas por ingerir alimentos calóricos, ricos en azúcares y/o grasas, lo que tampoco va a ser recomendable a la hora de nuestro proceso de cambio de hábitos y pérdida de grasa corporal. Necesitamos unas 6-8 horas de sueño que sea de buena calidad para tener un buen descanso.

4. Hacer poca actividad física diaria

Para que perdamos peso, debemos gastar más calorías de las que consumimos y el ejercicio es algo que ayuda a conseguir ese déficit energético. Además, si hacemos ejercicios de fuerza, generaremos más músculo, y éste gasta más calorías a lo largo del día en reposo, lo que contribuye a que tengamos un “metabolismo más rápido”. Por ello es importante que incluyamos el ejercicio en nuestra rutina diaria.

5. Una dieta demasiado estricta

Por otro lado, si llevamos a cabo muchas veces una dieta estricta o muy baja en calorías podemos hacer que el metabolismo se vuelva más lento, ya que el cuerpo, al detectar que está recibiendo menos nutrientes y menos energía, empezará a trabajar más despacio y entrará en un modo de “ahorro de energía”. Por lo que, almacenará todos los nutrientes que pueda por si se produce otra vez el periodo de restricción. Esto puede hacer que se ralentice nuestra pérdida de peso.

6. El estrés y la ansiedad

Ambos pueden generar en nuestro organismo un malestar general que puede convertirse en un enemigo a la hora de adelgazar. El estrés crónico conduce a que haya unos niveles altos de cortisol (la “hormona del estrés”), que se asocian con aumento de peso, ansiedad y otros problemas, debido a que su exceso provoca la acumulación del tejido adiposo y también influye indirectamente en el incremento del apetito, mediante la regulación de otras sustancias químicas que se liberan durante el estrés.

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